En administraciones pasadas, se permitía la entrada al comedor y a la zona diseñada para la expedición de alimentos. Sin embargo, la nueva modalidad ha empeorado la situación, ya que los usuarios ahora esperan en un área descuidada y con poca higiene, lo que no solo afecta su bienestar, sino que también genera preocupación sobre la calidad del servicio ofrecido. Además, en la zona se mantiene un fuerte mal olor, lo que agrava aún más las condiciones insalubres del lugar.
"Nos hacen sentir como si no valiéramos nada. Esperamos bajo el sol y entre la suciedad para recibir un plato de comida", comentó una de las usuarias, visiblemente afectada por la situación. Otros asistentes coinciden en que el entorno se ha deteriorado y que las instalaciones carecen del mantenimiento adecuado, algo que contradice el propósito del comedor de ofrecer un servicio digno a quienes más lo necesitan.
Comunitarios y ciudadanos han alzado la voz, denunciando que esta práctica atenta contra la dignidad humana y los derechos fundamentales de los beneficiarios. Exigen a las autoridades una respuesta inmediata para mejorar las condiciones del servicio y garantizar un trato justo a quienes dependen de este comedor para su alimentación diaria.


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