Por: Andrés Féliz :
4 puntos desarrollados en un análisis crítico de las políticas públicas orientadas a la juventud en RD, destacando su desconexión con la realidad de los jóvenes. Su ineficacia y la falta de inversión sostenible en educación, empleo, salud mental y participación cívica.
1. Ausencia de una política integral y transversal:
Ejemplo de esto es el bajo impacto del ministerio de la juventud que ha fungido más como una entidad simbólica que como una agencia eficaz de formulación e implementación de políticas públicas. Su presupuesto limitado y su debilidad institucional han impedido en gran parte una acción coordinada con otras instancias del estado.
2. Predominio de programas clientelistas y de bajo impacto:
En lugar de impulsar políticas públicas estructurales, el gobierno ha favorecido programas asistenciales y en muchos casos clientelistas, como entregas de becas universitarias, bonos o talleres de liderazgo que no están integrados en una estrategia de desarrollo juvenil sostenible. Aunque estos programas tienen valor en el plano individual, carecen de capacidad transformadora a escala social.
3. Inoperancia en la generación de oportunidades económicas reales:
El desempleo juvenil continúa siendo una de las tasas más altas en el país y los programas implementados por el gobierno no logran cerrar la brecha, iniciativas y programas han sido presentados como soluciones innovadoras, pero su implementación han sido limitadas geográfica y presupuestariamente, dejando fuera a miles de jóvenes en zonas rurales y marginadas.
4. Falta de participación juvenil real en la formación de políticas:
Otra falta grave del actual gobierno es la falta de mecanismos efectivos de participación juvenil en el diseño de las políticas que les afectan.
La juventud dominicana sigue siendo tratada como un objeto pasivo de las políticas públicas y no como un actor activo con capacidad para incidir en el destino del país.

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